A todos los que desean conocer el medio natural de Paniza, porque para apreciar las cosas es fundamental conocerlas.
Tomás Albero

  Flora y fauna fotos

Flora

El término municipal de Paniza cuenta con algo menos de 5.000 hectáreas pero en él podemos encontrar biotopos muy diferentes en cuanto a flora se refiere. El más extenso, pero el menos importante en cuanto a las especies que lo habitan, sería el vinculado al cultivo vitícola. Aunque la altitud varía desde los 650 msnm hasta más de los 850 msnm la vegetación presente es de tipo testimonial pues ha venido soportando desde hace siglos la presión de los agricultores y ocupa las parcelas más pobres en cuanto a suelo, los barrancos y las márgenes entre cultivos. En estas zonas, la vegetación más abundante es de orla espinosa; aliagas, rosales silvestres, espinos y zarzas. Acompañan a estas otras especies pioneras que son poco exigentes en cuanto a suelo como son las ginestas, tomillos, rudas y perpetuas.

La otra zona no arbolada, y que ocupa la parte más oriental del término, tiene debido a la naturaleza del suelo un carácter más cerealista. Esta zona, con un suelo más calizo es lo zona de “Las Valles”, “Las Roturas” o “Mataplana”. Allí la vegetación dominante es la representativa de zonas deforestadas y en su tiempo sobrepastoreadas. Los romeros, las aliagas, y los tomillos junto a la salvia, el espliego y los espinos negros forman la cubierta de esos montículos suaves de naturaleza caliza.

Existen otras dos áreas importantes por su extensión y que corresponden a terreno arbolado quedando estas perfectamente diferenciadas por las especies dominantes. Una, la autóctona, es el carrascal. Perfecto representante de carrascal mediterráneo que fue explotado para el carboneo hasta finales de los años sesenta. Desde entonces, el carrascal poblado principalmente por Quercus ilex, aunque mezclado con guejigos en las zonas húmedas, está en fase de lenta recuperación. Junto a los Quercus se encuentran ejemplares de jaras y cantuesos. Destacable es el conjunto de Quercus ilex del camino del Santuario. Se compone de más de cien ejemplares, de los cuales el primero es árbol monumental (Carrasca de la Virgen) y nos da una idea de lo que podría ser el resto del carrascal si no hubiese sido tan explotado durante el siglo pasado.

La otra zona arbolada, que ocupa la parte más meridional del término, es el pinar. Se trata de un pinar de repoblación de unas 300 hectáreas que desde los años cuarenta ayuda a evitar la erosión por la deforestación que en su día sufrió la sierra. En el pinar encontramos casi todas las especies de pinos ibéricos correspondiendo al pinaster los ejemplares de mayor desarrollo.

Por último una zona de especial importancia porque corresponde al hábitat de la “Centaurea pinnata” es la zona del puerto y las navas. La Centaurea pinnata es una pequeña planta de las familia de las compuestas endémica del sistema ibérico que debido a su escasez se encuentra en el Anexo II de la Directiva 92/43/CEE dándole figura de especial protección.

Fauna

La fauna está muy ligada a la vegetación, pues le brinda alimento y refugio, pero intentando dar una visión rápida, sin entrar en una relación detallada de especies, la dividiremos en tres grandes grupos; aves, mamíferos y reptiles y anfibios.

Aves

Son los más fáciles de ver directamente y uno de los grupos más numerosos de vertebrados. Bastará con situarnos en el lugar correcto con unos sencillos prismáticos y esperar a verlos. Por su espectacularidad, y como nidificantes en el sector más forestal, encontraremos al Azor, al Ratonero, el Gavilán y Águila Culebrera. Habitantes también del terreno forestal son el arrendajo, el pico picapinos y el cuco.Más cercanos al casco urbano podremos encontrar el cernícalo vulgar. De difícil ver por su actividad nocturna pero con claros signos de su presencia tenemos al Búho real, al Buho chico, el Mochuelo, al Cárabo y a la Lechuza siempre cercana al pueblo.

Otras especies importantes por su carácter cinegético son la perdiz, la cada vez más sedentaria paloma torcaz, la estival tórtola y la ocasional y huidiza becada.

A todos ellos hay que añadir los pájaros, o pequeñas aves, que se dispersan por todos los biotopos siendo los más representativos del entorno forestal el pinzón, los carboneros, los herrerillos, el mito, el agateador, el trepador azul y los papamoscas. En terrenos más abiertos podemos encontrar zorzales, currucas, alcaudones, abubillas, el siempre perseguido estornino y el estival y policromático abejaruco. En los cultivos y campos abundan, aunque cada vez menos debido al uso de pesticidas, las cogujadas, las tarabillas, las totovías, los pardillos, lavanderas, escribanos y jilgeros.

Destacar sobre todas las nidificaciones por su interés ornitológico, las visitas estivales del picogordo y la golondrina daurica.

Mamíferos

Aunque resultan difíciles de ver directamente, su presencia nos deja siempre rastros y evidencias. Desde la pequeña musaraña hasta el cinegético jabalí podemos encontrar rastros de erizos, de lirones caretos, murciélagos, comadrejas, garduñas, ginetas, tejones o de gato montés. Sólo es cuestión de buscar en el lugar adecuado. Otras tres especies cinegéticas presentes son el conejo, la liebre y el corzo que con el cosmopolita zorro completarían la lista de los mamíferos más representativos.

Reptiles y anfibios

Puede ser el grupo menos definido ya que a la dificultad de su visión directa se suma la escasez de vestigios y el desinterés que históricamente han tenido para el hombre. El lagarto ocelado, la salamanquesa y la lagartija ibérica son junto a la culebra bastarda y a la culebra de escalera las especies más comunes de reptiles y el sapo partero, el común y el de espuelas junto a la rana común y la ranita de San Antón los anfíbios más habituales.